A medida que el tiempo pasa y yo voy creciendo, me doy cuenta de toda la mierda que me rodea.
No es solo por la gente que pasa caminando a mi lado con la mirada hacía el suelo como si tuvieran algo de lo que avergonzarse, tampoco por toda esa gente que se conforma con vivir en un mundo donde no se nos pregunta que es lo queremos, donde solo nos imponen sus putas normas para que las sigamos como estupidos animales irracionales. No es solo por toda esa gente que duerme en colchones de 6000 euros mientras millones de personas se mueren de frio en la calle y no tienen más que un par de cartones mojados sobre los que caerse muertos.
Hace tiempo me preguntaba si eso era justo, si esa gente de verdad merecía más que otros dormir en ese tipo de condiciones, o si miles de niños tienen que pasar hambre cuando unos cuantos dirigentes cenan en un lujoso hotel un menu que alimentaría a un mínimo de 20 personas, y del que desperdician la mitad.
Creía creer en la justicia, pero no puedo, no creo que eso sea posible.
¿Como va a haber justicia en un mundo donde los policias que agreden a jovenes e inoncentes siguen por ahí sueltos con el peligro que ello trae consigo? ¿Como vamos a creer en un sistema judicial liderado por unos cuantos imbeciles que solo piensan en el bien de su cuenta corriente?
Enhorabuena ser humano, enhorabuena por haber conseguido un mundo en el que la justicia condena antes a un pirata informatico que a un asesino. Por haber conseguido un mundo en
Un pedazo de mi mente
lunes, 7 de septiembre de 2015
jueves, 9 de agosto de 2012
Korra.
Que tu novia se vaya lejos durante un mes nunca es algo que guste, sin embargo, diré que al menos esta vez me ha dejado un pedazo de ella que ayuda mucho más de lo que parece.
Su nombre es Korra, y es una pequeña rata doméstica. No es mucho más grande que mi mano, y eso contando con su larga cola, un cacho de carne alargada que le sale del trasero.
Durante estos dias de soledad, en lo que a relacion amorosa se refiere y solo físicamente, Korra es una buena compañera de aventuras, algo así como Jake el perro para Finn el humano.
En estas mañanas tan soleadas, es bonito despertarse y verla en la mesilla que tengo junto a la cama, a veces está dormida, otras correteando por la jaula, e incluso a veces la encuentro bostezando con su pequeña boca.
Me gusta sacarla de esa jaula azul que parece tan incómoda. Le abro la puerta y dejo que corra libremente por mi cama, en la que disfruta usando ataque rápido de un lado a otro, colandose por mi ropa para explorar yo que se que y por supuesto, escarvando por la ropa que suele estar tirada sobre la cama, culpa de ser desordenado.
Y aunque corretear puede ser una de sus actividades preferidas, su gran pasión es la comida.
Su dieta se basa en un pienso que tiene una pinta nada apetecible, asique cada noche cojó alguna cosilla que tenga por la cocina (eso si, comprobando que pueda comerla sin peligro ya que hay alimentos que pueden producirle enfermedades o llevarla a la muerte, y la bonita Jendejavú me haría ir detrás de la rata entre terribles sufrimientos) y se la subó. Antes de que traspase la puerta, la pequeña Korra asomá su pequeña nariz para intentar adivinar con que la voy a sorprender.
No se si será por sus baños a media tarde, sus saltos por la jaula, sus momentos de exploración o lo mona que se pone cuando bosteza, pero es un bicho realmente maravilloso.
Eso sí, solo es provisional. Los dos sabemos que somos amo y mascota de manera falsa, y que a finales de mes acabará. Hasta entonces, disfrutaré de toda ella.
Su nombre es Korra, y es una pequeña rata doméstica. No es mucho más grande que mi mano, y eso contando con su larga cola, un cacho de carne alargada que le sale del trasero.
Durante estos dias de soledad, en lo que a relacion amorosa se refiere y solo físicamente, Korra es una buena compañera de aventuras, algo así como Jake el perro para Finn el humano.
En estas mañanas tan soleadas, es bonito despertarse y verla en la mesilla que tengo junto a la cama, a veces está dormida, otras correteando por la jaula, e incluso a veces la encuentro bostezando con su pequeña boca.
Me gusta sacarla de esa jaula azul que parece tan incómoda. Le abro la puerta y dejo que corra libremente por mi cama, en la que disfruta usando ataque rápido de un lado a otro, colandose por mi ropa para explorar yo que se que y por supuesto, escarvando por la ropa que suele estar tirada sobre la cama, culpa de ser desordenado.
Y aunque corretear puede ser una de sus actividades preferidas, su gran pasión es la comida.
Su dieta se basa en un pienso que tiene una pinta nada apetecible, asique cada noche cojó alguna cosilla que tenga por la cocina (eso si, comprobando que pueda comerla sin peligro ya que hay alimentos que pueden producirle enfermedades o llevarla a la muerte, y la bonita Jendejavú me haría ir detrás de la rata entre terribles sufrimientos) y se la subó. Antes de que traspase la puerta, la pequeña Korra asomá su pequeña nariz para intentar adivinar con que la voy a sorprender.
No se si será por sus baños a media tarde, sus saltos por la jaula, sus momentos de exploración o lo mona que se pone cuando bosteza, pero es un bicho realmente maravilloso.
Eso sí, solo es provisional. Los dos sabemos que somos amo y mascota de manera falsa, y que a finales de mes acabará. Hasta entonces, disfrutaré de toda ella.
viernes, 4 de mayo de 2012
Monstruos.
-Tranquilo pequeño, ya ha pasado todo.
-¿Se han ido los montruos?
-Si, se han ido.
-¿Y no volveran?
-No puedo saberlo.
-Entonces me quedaré bajo mi cama, y no saldre nunca jamás.
-¿Enserio quieres quedarte ahí escondido para siempre?
-Si. Al menos los monstruos no podran encontrarme.
-Cierto, pero entonces tendrás que arreglartelas solo.
-¿Que? ¿No te quedarás aquí conmigo?
-Siempre estaré contigo, pero mi cuerpo no cabe en ese espacio tan pequeño, y si fuera más grande, nos verian los monstruos en caso de que volvieran.
-Pero... yo no quiero estar sin ti.
-¿No?
-No. Cuando estoy contigo me siento seguro, ni siquiera me acuerdo de los monstruos.
-¿Entonces por que no sales de ahí y vienes conmigo?
-Si salgo, los monstruos me encontraran.
-Nos encontraran, pero no importa, por que estaremos juntos.
-Juntos...
-Y yo haré todo lo que este en mi mano para protegerte.
-¿Tu eres muy fuerte no?
-Tanto que... ¡podría encargarme de dos o tres monstruos de un golpe!
-¡Ala! ¿Enserio?
-No, pero puedo intentarlo.
-¿Les tienes miedo?
-No. ¿Y sabes por que?
-¿Por mi?
-Exacto. Por ti.
-Yo no puedo protegerte.
-Quizás no puedas protegerme, pero haces que dentro de mí se encienda una especie de fuego muy fuerte que recarga mis energias, y me da toda la fuerza que necesito para seguir adelante.
-Entonces... debería salir de aquí.
-¿Tu crees?
-Si, pero solo para que no te quedes sin fuerzas.
-¿Y a donde quieres ir?
-A un lugar lejos de esta habitación tan fea, un lugar a donde los monstruos no puedan llegar, donde no puedan encontrarnos.
-No conozco ningún lugar así.
-¿Pero podemos buscarlo?
-Claro. Recuerda, siempre que estemos juntos, conseguiremos todo lo que nos propongamos.
-Gracias.
-No, gracias a ti pequeño.
-¿Se han ido los montruos?
-Si, se han ido.
-¿Y no volveran?
-No puedo saberlo.
-Entonces me quedaré bajo mi cama, y no saldre nunca jamás.
-¿Enserio quieres quedarte ahí escondido para siempre?
-Si. Al menos los monstruos no podran encontrarme.
-Cierto, pero entonces tendrás que arreglartelas solo.
-¿Que? ¿No te quedarás aquí conmigo?
-Siempre estaré contigo, pero mi cuerpo no cabe en ese espacio tan pequeño, y si fuera más grande, nos verian los monstruos en caso de que volvieran.
-Pero... yo no quiero estar sin ti.
-¿No?
-No. Cuando estoy contigo me siento seguro, ni siquiera me acuerdo de los monstruos.
-¿Entonces por que no sales de ahí y vienes conmigo?
-Si salgo, los monstruos me encontraran.
-Nos encontraran, pero no importa, por que estaremos juntos.
-Juntos...
-Y yo haré todo lo que este en mi mano para protegerte.
-¿Tu eres muy fuerte no?
-Tanto que... ¡podría encargarme de dos o tres monstruos de un golpe!
-¡Ala! ¿Enserio?
-No, pero puedo intentarlo.
-¿Les tienes miedo?
-No. ¿Y sabes por que?
-¿Por mi?
-Exacto. Por ti.
-Yo no puedo protegerte.
-Quizás no puedas protegerme, pero haces que dentro de mí se encienda una especie de fuego muy fuerte que recarga mis energias, y me da toda la fuerza que necesito para seguir adelante.
-Entonces... debería salir de aquí.
-¿Tu crees?
-Si, pero solo para que no te quedes sin fuerzas.
-¿Y a donde quieres ir?
-A un lugar lejos de esta habitación tan fea, un lugar a donde los monstruos no puedan llegar, donde no puedan encontrarnos.
-No conozco ningún lugar así.
-¿Pero podemos buscarlo?
-Claro. Recuerda, siempre que estemos juntos, conseguiremos todo lo que nos propongamos.
-Gracias.
-No, gracias a ti pequeño.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Detenerse y observar.
El mundo avanza a merced de las agujas del reloj y nosotros seguimos el ritmo marcado por su batuta.
Caminamos lentamente detrás de un destino incierto con la terrible carga que conlleva saber que habrá un final, y por desgracía la mayoría de nosotros llegamos demasiado pronto. No tenemos tiempo de detenernos y observar lo que rodea el camino, no tenemos constancía de que a cada paso
Caminamos lentamente detrás de un destino incierto con la terrible carga que conlleva saber que habrá un final, y por desgracía la mayoría de nosotros llegamos demasiado pronto. No tenemos tiempo de detenernos y observar lo que rodea el camino, no tenemos constancía de que a cada paso
martes, 20 de marzo de 2012
A veces.
A veces el mundo girá más lento que de costumbre. Se detienen los relojes, la gente deja de respirar y solo existo yo, rodeado de millones de marionetas inservibles.
martes, 7 de febrero de 2012
Lo que no me gusta.
Estoy rodeado de cosas, algunas me gustan y otras no, supongo que es algo que le pasa a todo el mundo.
Desde pequeño he sido una persona cerrada, no quiero buscar una razón, pero es así y en su momento lo acepte, hoy, ya no es así. Abro mi mente a nuevos horizontes, buscando lo positivo de cada día, sin importar lo gris que este el cielo sobre mi cabeza o esas miradas tristes y perdidas del mundo.
Pero aun así, poniendo todo lo que esta en mi mano para conseguir esa positividad y poder ser feliz por muchos reveses que traiga consigo la vida, hay cosas que siguen sin gustarme nada, y contra las que no puedo hacer más que dejar pasar. Me apetece compartirlas con vosotros.
Odio el propio odio, así como la venganza o el miedo. Es verdad que estan presentes en nuestra vida y son necesarios, pero no me gusta ver como afectan a personas que no lo merecen.
No puedo aguantar que haya ciertos personajes importantes durmiendo en colchones de precios astronómicos y tanta gente en la calle pasando hambre y frio. ¿Donde ha quedado la solidaridad?
Tampoco aguanto a cierto tipo de personas, que por la razón que sea y no llego a entender, se creen más que los demás, simplemente por el echo de tener una inteligencia superior, sacar mejores notas o tener un trabajo mejor que el tuyo. Al fin y al cabo todos somos iguales.
Y por supuesto, no puedo aguantar a esa gente que se cree muy abierta de mente y sin embargo no pueden llegar a respetar las opiniones de los demás, teniendo que ser las suyas propias mejores por que las han leido en internet o creen que son más lógicas.
Cada uno tiene un mundo en su cabeza, opiniones propias y creencias. No por que las creencias de una persona sean menos racionales que las de otra, le dan derecho a uno de meterse con esa persona o rebatir sus creencias pensando que las suyas son mejores.
Me quedo con esa gente solidaría, que comparte todo lo que tiene por poco que sea.
Y con las personas en general, seres humanos que ven a los demás como iguales, y no dudan en echarles una mano cuando lo necesitan.
Por supuesto, respeto todas las creencías ajenas a las mias, creo que cada uno debe tener sus propias opiniones y los demás debemos respetarlas, incluso cuando sean disparatadas y no nos hagan gracía.
Asique a ser felices señoras y señores, que la vida son dos dias y vamos por el segundo.
Desde pequeño he sido una persona cerrada, no quiero buscar una razón, pero es así y en su momento lo acepte, hoy, ya no es así. Abro mi mente a nuevos horizontes, buscando lo positivo de cada día, sin importar lo gris que este el cielo sobre mi cabeza o esas miradas tristes y perdidas del mundo.
Pero aun así, poniendo todo lo que esta en mi mano para conseguir esa positividad y poder ser feliz por muchos reveses que traiga consigo la vida, hay cosas que siguen sin gustarme nada, y contra las que no puedo hacer más que dejar pasar. Me apetece compartirlas con vosotros.
Odio el propio odio, así como la venganza o el miedo. Es verdad que estan presentes en nuestra vida y son necesarios, pero no me gusta ver como afectan a personas que no lo merecen.
No puedo aguantar que haya ciertos personajes importantes durmiendo en colchones de precios astronómicos y tanta gente en la calle pasando hambre y frio. ¿Donde ha quedado la solidaridad?
Tampoco aguanto a cierto tipo de personas, que por la razón que sea y no llego a entender, se creen más que los demás, simplemente por el echo de tener una inteligencia superior, sacar mejores notas o tener un trabajo mejor que el tuyo. Al fin y al cabo todos somos iguales.
Y por supuesto, no puedo aguantar a esa gente que se cree muy abierta de mente y sin embargo no pueden llegar a respetar las opiniones de los demás, teniendo que ser las suyas propias mejores por que las han leido en internet o creen que son más lógicas.
Cada uno tiene un mundo en su cabeza, opiniones propias y creencias. No por que las creencias de una persona sean menos racionales que las de otra, le dan derecho a uno de meterse con esa persona o rebatir sus creencias pensando que las suyas son mejores.
Me quedo con esa gente solidaría, que comparte todo lo que tiene por poco que sea.
Y con las personas en general, seres humanos que ven a los demás como iguales, y no dudan en echarles una mano cuando lo necesitan.
Por supuesto, respeto todas las creencías ajenas a las mias, creo que cada uno debe tener sus propias opiniones y los demás debemos respetarlas, incluso cuando sean disparatadas y no nos hagan gracía.
Asique a ser felices señoras y señores, que la vida son dos dias y vamos por el segundo.
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