-Tranquilo pequeño, ya ha pasado todo.
-¿Se han ido los montruos?
-Si, se han ido.
-¿Y no volveran?
-No puedo saberlo.
-Entonces me quedaré bajo mi cama, y no saldre nunca jamás.
-¿Enserio quieres quedarte ahí escondido para siempre?
-Si. Al menos los monstruos no podran encontrarme.
-Cierto, pero entonces tendrás que arreglartelas solo.
-¿Que? ¿No te quedarás aquí conmigo?
-Siempre estaré contigo, pero mi cuerpo no cabe en ese espacio tan pequeño, y si fuera más grande, nos verian los monstruos en caso de que volvieran.
-Pero... yo no quiero estar sin ti.
-¿No?
-No. Cuando estoy contigo me siento seguro, ni siquiera me acuerdo de los monstruos.
-¿Entonces por que no sales de ahí y vienes conmigo?
-Si salgo, los monstruos me encontraran.
-Nos encontraran, pero no importa, por que estaremos juntos.
-Juntos...
-Y yo haré todo lo que este en mi mano para protegerte.
-¿Tu eres muy fuerte no?
-Tanto que... ¡podría encargarme de dos o tres monstruos de un golpe!
-¡Ala! ¿Enserio?
-No, pero puedo intentarlo.
-¿Les tienes miedo?
-No. ¿Y sabes por que?
-¿Por mi?
-Exacto. Por ti.
-Yo no puedo protegerte.
-Quizás no puedas protegerme, pero haces que dentro de mí se encienda una especie de fuego muy fuerte que recarga mis energias, y me da toda la fuerza que necesito para seguir adelante.
-Entonces... debería salir de aquí.
-¿Tu crees?
-Si, pero solo para que no te quedes sin fuerzas.
-¿Y a donde quieres ir?
-A un lugar lejos de esta habitación tan fea, un lugar a donde los monstruos no puedan llegar, donde no puedan encontrarnos.
-No conozco ningún lugar así.
-¿Pero podemos buscarlo?
-Claro. Recuerda, siempre que estemos juntos, conseguiremos todo lo que nos propongamos.
-Gracias.
-No, gracias a ti pequeño.
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